Te soñé, estaba despierto y te miré. Creí que no fuera real, tanta suerte al despertar…
29 de enero de 2026.
En tu cumpleaños bailamos el vals, nuestro vals, una y otra vez para celebrar tu aniversario 29 de que llegabas aquí, al paraíso terrenal. Mientras se escuchaba de fondo nuestra canción, te decía al oído que estaba muy orgulloso de ti y que te habías vuelto mi pretexto favorito, sin embargo tenía algo más importante que decirte.
Me mirabas fijamente, con unos ojitos coquetos, llenos de luz y amor y me recordabas que te sentías la mujer más dichosa del mundo. Mientras tanto, la canción llegaba al punto donde era nuestra parte favorita y sin bajarnos la mirada, nos quedamos viendo intensamente que cantamos la letra. Nos acercábamos peligrosamente y nos fundimos en un beso, en un abrazo donde te decía que estaba enamorado de ti y que te queria para madre de mis hijos. Quería pasar una vida contigo.
Tú, llorando, me abrazaste de nuevo tan fuerte que mis huesitos tronaron, jajaja, y repetías varias veces que sí, que sí querías estar conmigo. Bailamos nuestro vals otra vez, como cuando nos conocimos y celebramos tu cumple hermoso. Me tomaste de la mano y ya no me soltaste.
Y apareciste un día, llegando hasta mi vida y te soñé…