Hoy me encontré pensando en lo mucho que se parecen algunas personas a criaturas mágicas: hay quienes llegan como un unicornio -luminosos, nobles- y hay quienes aparecen como un Niffler, llevándose todo lo que brilla y dejando un desastre detrás.
Y luego están esos seres rarísimos que no sabes si adoptar, estudiar.. o mantener a una distancia prudente, como un Hipogrifo con mal genio.
La verdad, ojalá tuviéramos un libro de "Clasificación de Personas según el Ministerio de Magia". Nos ahorraría muchos dolores de cabeza.