¿Finísimos? Bueno.. creo que la verdadera distinción no está en lo "fino" de un animal, sino en cómo se le cuida y se le respeta. Al final, cualquier ser vivo merece un hogar responsable, no un certificado de pedigree. Y créeme, hasta el gato más callejero puede ser absolutamente extraordinario, Señorita Aguilar.