Érase una vez Pepito que salió a comprar harina para hacer pan y en su camino se encontró a la bruja del armario de escobas. Le dijo que lo iba a hacer una rica empanada con toda esa harina que llevaba, que si se portaba mal lo iba a terminar haciendo un pastel.
Pepito, fiel a su estilo, se rebeló contra la bruja y esta, desesperada, cogió el pesado costal de harina y le acechó un golpe que atizó en la pared al niño.
Para su gracia y semejanza, preparó la harina para la rica empanada y cubrió de la mezcla a Pepito, quien no pudo defenderse. Se estaba cocinando un Pepito al horno.