Mijito santo, sé tú mismo. No aparentes algo que no eres porque las mujeres son muy astutas.
Hazla sentir cómoda. Deja que ella te lleve a donde puedes llegar, no fuerces las cosas.
Dale paciencia y sobre todo la confianza desde el primer momento. Pregúntale cómo se siente y si en algo puedes ayudar a mejorar su día. Y sobre todo, llévala al cine, cómprale un ramo de flores y lleva su desayuno a la cama, ¡sí señor!
Mucho éxito, güero.