Volver para Quedarnos
Hoy, 1 de abril de 2026, mientras la cápsula Orion se aleja de la Tierra, me es imposible no sentir una emoción muy grande. Estamos haciendo más que "reaccionar" a la historia; estamos retomando el hilo de un sueño que quedó en pausa, pero nunca murió..
El eco de 1969 Hace más de 50 años, el mundo entero se detuvo porque esa fue, sin duda, la emoción más grande, ese momento exacto en que la humanidad dejó de ser una especie que solo conoce la tierra. En aquel julio de 1969, la visión de Julio Verne dejó de ser tinta en un papel para convertirse en huellas en el polvo lunar.
Iremos a la Luna, iremos a los planetas, iremos a las estrellas, como hoy se va de Liverpool a Nueva York, fácilmente, rápidamente, seguramente, ¡y el océano interplanetario se cruzará como los océanos terrestres! La distancia no es más que una palabra relativa, y terminará por ser reducida a cero.
Y tendremos vehículos espaciales, cápsulas para navegar en cohetes, aparatos que provoquen grandes explosiones, explosiones tan potentes que rompan la fuerza de gravedad de la Tierra y lancen su proyectil a través del espacio sideral
Pero lo que estamos viviendo hoy es diferente. Si las misiones Apolo fueron nuestra "llegada triunfal", el programa Artemis es nuestra mudanza y expansión definitiva sin dudas.
Ya no vamos para dejar una bandera, vamos para sentar las bases para construir un hogar. Ya no es una carrera de velocidad, de quien puede primero llegar, es un plan de permanencia, de supervivencia, de expansión como especie. Hemos perfeccionado aquellas grandes explosiones que Julio Verne visiono. Hoy tenemos naves capaces de llevarnos más lejos, con más seguridad y con una tripulación que refleja a nuestra humanidad.
Y es cierto, no estaremos aquí para ver el día en que cruzar el océano interplanetario sea tan común como viajar de Liverpool o Nueva York. Pero que privilegio es estar vivos hoy, para ver y vivir este comienzo, donde nuestra especie da esos primeros pasos para pasar de ser terrenal a ser una especie interplanetaria, ojalá poder tener la oportunidad también de ver a nuestro futuro.
Estamos viendo cómo ese primer paso de Armstrong se convierte en un camino pavimentado. Estamos viendo cómo lo que fue una hazaña irrepetible se transforma en exploración.
Y Julio Verne tenía razón; esa distancia se termina por ser reducir a cero. No veremos el futuro lejano, pero hoy, estamos viendo cómo se abre la puerta para que otros, nuestra descendencia, nuestra especie más avanzada, puedan verlo y vivirlo :"3